Lluvia…
Paso mucho tiempo desde la última vez que llovió en los
desiertos de Mormonia.
Cuando era niño, se me enseño que la lluvia siempre auguraba
renovación y mirando todo lo que ha pasado en estos últimos meses creo que hace
falta un pequeño diluvio.
Después de los últimos incidentes relatados en las páginas de este diario, ha pasado mucho tiempo, la tierra ha cambiado, las personas han cambiado hasta el aire ha cambiado.
Después de los últimos incidentes relatados en las páginas de este diario, ha pasado mucho tiempo, la tierra ha cambiado, las personas han cambiado hasta el aire ha cambiado.
Una antigua sombra que pertenecía a mi pasado ha reaparecido,
las fichas del tablero han sido colocadas y se ha iniciado un juego en el cual
no pedi participar, sin embargo nunca he abandonado una partida y esta no será la
primera vez.
Los cambios de los últimos meses han repercutido de gran
manera sobre las personas de Mormonia, la calidad de “Personas” se ha
devaluado, las personas acceden a ser usadas por otras (y a su vez usar a las
personas) con fines carentes de sentido; entiendo muy bien que todos somos egoístas
por naturaleza y esa misma actitud egoísta nos ha permitido llegar al momento
en el que estamos, sin embargo se han perdido valores que que antes tenían mas
peso que los créditos.
La palabra de un hombre ya no tiene valor, las promesas son
lanzadas como monedas al pozo y el amor se convirtió en una herramienta
econo-propie-placentera tan fría que ya no puede calentar ni al más ardiente corazón.
Que ha pasado con el amor? Acaso el mismo egoísmo que nos ha
hecho evolucionar será aquel que firme nuestra condena? El perdón sincero ya no
existe, las segundas oportunidades tienen un precio que pocos se animan a
pagar: Su orgullo
El orgullo, la falsa creencia de superioridad la corrosiva
envidia y la sobrevalorización de las vanidades son las culpables de esta
decadencia… Y una vez que eres capaz de ver estas cosas, es mucho mas fácil observar
a las facciones alineadas a lados contrarios ambas ocultas en las sombras, las
dos tienen el mismo fin, la purificación sin embargo un lado piensa hacerlo por
la imposición y el poder y el otro quiere hacerlo por vías más…cristalinas.
Sin embargo en los bajos mundos ya corren los rumores, los
tambores están comenzando a sonar, las gotas de sangre se han comenzado a
derramar, las amenazas son más filosas que las navajas y las palabras se
convierten en armas de destrucción masiva.
El caos es inminente, la batalla se aproxima, el miedo
perfuma el aire y yo no sé si estaré listo para cuando la bomba explote.
F. El Renegado de
Mormonia










