Bitácora 18-22
Esta última semana ha sido dura y confusa.
Todo empezó con la llegada de un paquete, aunque el sello
que tenía ya era muy familiar para mí, después de tantos años seguía sin saber
a quién pertenecía. En su interior había varias notas y algunos vídeos, pero el
que más llamó mi atención era uno que tenía un nombre que yo desconocía.
Después de revisarlo me di cuenta que era un vídeo de la chica que había conocido estas últimas semanas… el vídeo estaba acompañado de algunas notas, después de revisarlos me sentía confundido, mi mente se llenó de destellos del pasado, las ideas fluían atacándome sin piedad.
Después de revisarlo me di cuenta que era un vídeo de la chica que había conocido estas últimas semanas… el vídeo estaba acompañado de algunas notas, después de revisarlos me sentía confundido, mi mente se llenó de destellos del pasado, las ideas fluían atacándome sin piedad.
Lo único que me quedaba era salir a aclarar mis dudas,
arriesgarme una vez más.
No fue difícil dar con ella, me llevo menos tiempo del
pensado, cambie mi atuendo a algo más discreto, no quería ser detectado, por lo
menos no hasta que fuera absolutamente necesario. Por ultimo me cubrí con mi
capa de viaje y partí hacia su encuentro.
Fue difícil pasar desapercibido, pero no tanto como atravesar
sus defensas, después de un rato de rastrearla la encontré en un jardín.
Me acerque a ella por su espalda y cuando estaba a punto de tocarla, me tomo del brazo intentando inmovilizarme (igual que en nuestro último encuentro). Sin embargo esta vez tenía unos guantes con los dedos afilados… soporte el dolor unos segundos y luego me solté.
Me acerque a ella por su espalda y cuando estaba a punto de tocarla, me tomo del brazo intentando inmovilizarme (igual que en nuestro último encuentro). Sin embargo esta vez tenía unos guantes con los dedos afilados… soporte el dolor unos segundos y luego me solté.
Ella, pensando que yo era su enemigo arremetió contra mí, la
esquive en un principio y después comencé a contraatacar. Después de unos
minutos ella descubrió mi identidad, pero eso no la detuvo, ni me detuvo a mí,
en ese momento no necesitábamos las palabras para comunicarnos, estábamos siendo
totalmente sinceros, durante la lucha no podíamos mentir…ni siquiera a nosotros
mismos.
Mientras más duraba el encuentro más me daba cuenta de que
nuestros objetivos eran similares, pero no eran los mismos… por lo tanto no podíamos
seguir el mismo camino.
Teníamos que separarnos, pero sin duda nos encontraríamos de
nuevo.
Cuando todo quedo claro para ambos, decidí marcharme, tenía
la necesidad de correr, de encontrar a alguien familiar…
Después de un rato, cuando mis niveles de adrenalina se
normalizaban sentí un dolor en el antebrazo, me detuve a examinarlo y note que
estaba cubierto de sangre… era algo irónico, mis habilidades regenerativas
siempre han sido muy buenas, pero ahí tenía una herida abierta… no tenía idea
de que me había hecho esa chica…pero sin duda me dejaría marca.
Mientras más me acercaba la zona mercantil, notaba el
ambiente más tenso, algo estaba sucediendo. Me acerque a unos pescadores para
preguntarles que pasaba, me contaron que había habido disturbios cerca del
mercado, que los drones policiales intentaban encarcelar a unos comerciantes,
pero que unos extraños hombres encapuchados aparecieron en su ayuda.
Corrí hacia el mercado, sin embargo me sentía aletargado y
confuso, pero no lo suficiente para detenerme. Cuando llegue pude ver a los
encapuchados, enseguida identifique el símbolo que llevaban grabado en sus túnicas,
era el mismo que tenía grabado en mi espada, Una pluma dorada de pavor real con forma de flama.
Era el símbolo de los Nómadas.
Estaban siendo rodeados rápidamente, me coloque frente a
ellos y los salude de manera rápida, Eran Elubius y Vihock, un dúo extraño, un mago y un asesino…metiéndose en líos. No había
tiempo para cortesías o explicaciones los drones dispararon me protegí como
pude sin embargo todo se volvió confuso y vagamente recuerdo detalles, desperté
varios días después en el ala medica del laboratorio, tenía dolor de cabeza, la
mente confusa y cicatrices en el brazo.
No recordaba claramente que había sucedido y como respondiendo mis preguntas encontré una pagina de periódico esperando para ser leída.
-F. El Renegado de Mormonia.







