jueves, 13 de marzo de 2014

Lost Pages.

Bitácora 11

Para ser sincero, el día de hoy no tenía ganas de levantarme, pero igual lo hice como de costumbre, salí temprano en busca de aventuras.

Llegue al centro de la ciudad, en busca de viejos amigos, una vez al mes había una especia de reunión simple, que era más para pasar el rato que para otra cosa. Sin embargo después de estar esperando un buen rato, solo llego un par, y se veían tan confundidos como yo.

Después de un rato decidimos marcharnos, pues por alguna razón no se había reunido nadie más, me pidieron que los acompañara por provisiones, y pues era un día de aventuras, así que los acompañe.
Anduvimos bajo el arduo sol, nos encontramos con gente no grata, y después de todo el esfuerzo, lo logramos conseguimos las provisiones necesarias para unos 100 días…masomenos.

Pasar una tarde haciendo “nada” me recordó que las “aventuras” no siempre están llenas de peligro y batalla, que cualquier cosa puede ser una aventura, a final disfrute mucho más el día gozando de las pequeñas cosas y los chistes tontos, que si hubiera sido un día más “elevado”.

Regrese temprano a casa, tenía muchas cosas en la cabeza, pensamientos que había jurado no volver a tener, así que lo decidí, baje en busca del baúl.

Y ahí estaba, justo donde lo deje, solo que ahora estaba lleno de polvo, y los sellos que le había grabados estaban totalmente ocultos. Con mucho cuidado levante las restricciones y entre todo lo que había guardado ahí y había jurado no volver a sacar, saque una vieja libreta, al rozarla brincaron chispas… si el baúl estaba bien protegido, esa libreta tenía 10 veces más protecciones, nadie debía leer nunca lo puse en ella… y si mal no recuerdo mi juramento, nadie, ni yo debía volver a escribir en ella.

Más de una vez había faltado a uno de mis juramentos, y aunque pensé que este nunca lo rompería…tenía que hacerlo.

Admire la portada, se notaban perfectamente grabadas las letras “CP” todas y cada una de las páginas que estaban escritas fueron hechas por mi mano, esa libreta contenía mi Alma (si es que tengo una). Subí con cuidado, saque mi pluma favorita, un bote de tinta del cajón y comencé a escribir.

El día de hoy volví a escribir…y escribí para ella.

-F. El Renegado de Mormonia.


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