Bitácora
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Para ser sincero, el día de hoy
no tenía ganas de levantarme, pero igual lo hice como de costumbre, salí temprano
en busca de aventuras.
Llegue al centro de la ciudad, en
busca de viejos amigos, una vez al mes había una especia de reunión simple, que
era más para pasar el rato que para otra cosa. Sin embargo después de estar
esperando un buen rato, solo llego un par, y se veían tan confundidos como yo.
Después de un rato decidimos
marcharnos, pues por alguna razón no se había reunido nadie más, me pidieron
que los acompañara por provisiones, y pues era un día de aventuras, así que los
acompañe.
Anduvimos bajo el arduo sol, nos
encontramos con gente no grata, y después de todo el esfuerzo, lo logramos
conseguimos las provisiones necesarias para unos 100 días…masomenos.
Pasar una tarde haciendo “nada”
me recordó que las “aventuras” no siempre están llenas de peligro y batalla,
que cualquier cosa puede ser una aventura, a final disfrute mucho más el día
gozando de las pequeñas cosas y los chistes tontos, que si hubiera sido un día
más “elevado”.
Regrese temprano a casa, tenía
muchas cosas en la cabeza, pensamientos que había jurado no volver a tener, así
que lo decidí, baje en busca del baúl.
Y ahí estaba, justo donde lo
deje, solo que ahora estaba lleno de polvo, y los sellos que le había grabados
estaban totalmente ocultos. Con mucho cuidado levante las restricciones y entre
todo lo que había guardado ahí y había jurado no volver a sacar, saque una
vieja libreta, al rozarla brincaron chispas… si el baúl estaba bien protegido,
esa libreta tenía 10 veces más protecciones, nadie debía leer nunca lo puse en
ella… y si mal no recuerdo mi juramento, nadie, ni yo debía volver a escribir
en ella.
Más de una vez había faltado a
uno de mis juramentos, y aunque pensé que este nunca lo rompería…tenía que
hacerlo.
Admire la portada, se notaban
perfectamente grabadas las letras “CP” todas y cada una de las páginas que
estaban escritas fueron hechas por mi mano, esa libreta contenía mi Alma (si es
que tengo una). Subí con cuidado, saque mi pluma favorita, un bote de tinta del
cajón y comencé a escribir.

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