viernes, 21 de marzo de 2014

Wait

Bitácora 13-17

Si me hubiera imaginado el tipo de aventura que se desenvolvería al inicio de la semana, estoy seguro que me hubiera llevado la libreta.

A decir verdad, no estoy completamente seguro si todo lo que recuerdo que ha pasado esta semana es real o es parte de un extraño sueño, pero me gusta pensar que todo fue real.

El inicio de la semana era día de entrenamiento, necesitaba un poco de acción. Un grupo de soldados estaban practicando y me acople a ellos sin darme cuenta, después de un rato de calentamiento las cosas se pusieron divertidas, sin embargo después de un rato recibieron un llamado, algo había pasado.

Me camufle entre ellos y logre entrar al cuartel, al parecer había revueltas por la ciudad, el departamento de logística estaba trabajando al 100%, estaba teniendo ideas muy locas, pero muy efectivas, era algo que quería aprender.

Conseguí unirme a una de las compañías, Me dieron un uniforme y un arma, no sabía si entraría en combate o qué, pero ya estaba dentro y no podía salir.

Viajamos por toda la noche, llegamos muy temprano a una zona que en un principio parecía despoblada, pero poco a poco comenzamos a ver actividad. Caminamos en formación entre las ruinas y encontramos una puerta escondida bajo unos escombros.

Al adentrarnos, ninguno de los soldados parecían alarmados, ya habían estado ahí, en un principio no me di cuenta donde estaba, pero después de escuchar el primer grito lo descubrí: Era un laboratorio, una cámara de tortura… una habitación de la muerte.
Había niños por todas partes, algunos llorando, otros con miradas vacias y sin sentido, todos habían sido arrancados de sus familias o de la oportunidad de tener una buena vida para convertirse en las armas del futuro.

Estuve a punto de hacer una estupidez, iba comenzar una revuelta ahí mismo para intentar salvar a los niños, pero me detuve, las risas de algunos soldados me detuvieron, no era el momento, Sé que puedo hacer algo por esos niños, pero ese no era el momento adecuado, así que seguí como si nada.

Llegamos a un auditorio, al parecer ahí se nos darían indicaciones, lo extraño fue que la mujer que nos dio los informes preliminares, parecía tan consternada como yo de estar ahí, en sus ojos podía verse la llama de la rebelión, seria alguien bueno para mis propósitos.

Después de unas largas horas de informes y estrategias, se nos envió a las camaretas, intente dormir, lo que se avecinaba era algo grande.

Al día siguiente así como llegamos nos fuimos, llegamos a la ciudad, se nos dio una zona de patrullaje y una alerta amarilla, lo demás estaba en nuestra consideración.  Dentro de mis deberes estaba vigilar un centro de investigación, los científicos murmuraban y escribían tan rápido como pensaban, tenían planes para investigar muchas cosas, una de sus metas principales era la mente, la manera de controlar a los demás.

De pronto sentí una mirada clavada en mi espalda, alguien me había descubierto, estaba seguro de ello.

Era aquella chica, la chica misteriosa… mi mente pronto se llenó de dudas, era uno de ellos? Estaba infiltrada igual que yo? Me delataría? Solo había una manera de comprobarlo, y me acerque a ella.

Nos alejamos de los demás, llegando a un claro, y ahí tuvimos una charla…una larga.

Al principio pensó que quería dañarla, y cuando me distraje ya me tenía tomado del brazo listo para romperlo, pero logre aclarar las cosas… aún tengo las marcas, las atesorare mientras me duren.


Durante la conversación, quizá descubrí más cosas de las que quería saber, obtuve razones para huir en ese momento, pero no lo hice, algo dentro de mi cabeza me obligo a quedarme, había llegado hasta ese momento no podía huir así sin más, no importa cuán estúpida fuera esa decisión, no podía echarme para atrás, aunque tuviera que cargar la etiqueta de “Estúpido” el resto de mis días.

Ella no estaba de su lado, de eso estoy seguro, pero tampoco esta del mío, será una lucha encarnizada por un elemento, uno decisivo en el futuro. Había decisiones que tomar, fechas que fijar, y sobre todo…había que esperar.

De repente sonó la alarma, teníamos que separarnos, sea lo que fuese que estuviera pasando, estaba comenzando.

Las revueltas estaban estallando, ayude a todos los que pude sin romper mi fachada, corrí, golpee y dispare algunas veces, después de un día agotador las cosas parecieron calmarse, parecía que todo estaba en paz, mirando entre los soldados la buscaba, y cuando la encontré estaba a bordo de uno de los transportes llevando prisioneros, las dudas de arremolinaron en mi interior, dudas que prefiero no explayar aquí, ya encontrare la manera de comunicarlas.

Volví agotado y molesto a casa, fui un poco más malo de lo normal en el bar, debo admitir que hice algunos comentarios hirientes, pero fueron verdaderos, estaba molesto con el mundo, molesto conmigo, con mis dudas, con mi pasado, pero estaba seguro de algo, que de lo que viene a continuación, no será algo tan sencillo de relatar.

-F. El Renegado de Mormonia.


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