Bitácora 12
Hoy fue uno de esos días donde por lo general olvido mis obligaciones, me desperté tarde, y aparte de desayunar no hice nadamas pero no es porque haya sido un día sin obligaciones…
Hoy había un evento importante, estaba obligado a ir, se iban a reunir muchas personas influyentes, personas a las que no quería ver… personas que en un pasado llame Familia.
Hoy había un evento importante, estaba obligado a ir, se iban a reunir muchas personas influyentes, personas a las que no quería ver… personas que en un pasado llame Familia.
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Después de los días oscuros abandone mi identidad, me aliene lo más que pude de mi pasado, desafié algunas leyes y me metí en problemas y al final me convertí en un renegado.
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Era una ocasión especial. Una boda, a la cual tenía que ir, no por las ganas de socializar sino por la información que podía obtener.
Cuando llego la hora comencé a aliñarme:
Me afeite, me vestí de gala, oculte las cicatrices y lo más importante, me mentalice.
Me afeite, me vestí de gala, oculte las cicatrices y lo más importante, me mentalice.
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Al llegar mi destino enseguida vi montones de rostros familiares, que para mí buena suerte no me reconocieron (a la primera). Después de las formalidades y algunos saludos incómodos y otros gratos las cosas siguieron su curso, afine le oído para escuchar todo lo posible sin parecer sospechoso, conviví de la manera más cordial que pude, incluso me vi convincente “disfrutando” la desabrida cena.
Cuando el alcohol hizo efecto en los invitados, todo se volvió más fácil, pude escuchar sobre reuniones y amistades, cosas que sin duda serian beneficiosas en el futuro, pero mientras más tiempo pasaba ahí, mas enfermo me sentía, el hastió estaba comiéndome, y justo cuando sentí que estaba a punto de ser derrotado, logre salir a tomar el aire fresco, y ahí pude ver la luna en todo su esplendor.
Me recordó porque hacia todo esto, porque me convertí en quien soy ahora, porque solo conservo ciertas amistades y porque abandone a otras. Después de ese momento a solas pude volver dentro, termine de escuchar, interactuar y reír, y cuando dejaron de fijarse en mi desaparecí.
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Los viajes a velocidades altas bajo la luz de la luna siempre me han sido cautivadores y más cuando son por el desierto, después de un largo día en el cual no hice “nada” me sentía exhausto, y lo que más quiero en este momento es irme a dormir.

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