jueves, 6 de marzo de 2014

The Research

-Bitácora 7

El día de hoy fue más tranquilo de lo que esperaba…

Hoy por fin pude entrar al laboratorio #8, mis investigaciones cada dia están dando más frutos, estoy aprendiendo cada dia mas sobre mi propia naturaleza, sobre quien soy y de dónde vengo, Sin embargo, cuando estaba a punto de descargar los últimos archivos sonó la alarma y tuve que salir corriendo de aquí.

Los extraños guardias me persiguieron hasta que llegue a la ciudad, por un momento pensé que todo estaba perdido, pero un pequeño tumulto cerca del mercado llamo mi atención. Era mi oportunidad para escapar.

Un par de mercaderes estaban discutiendo  mientras eran rodeados por los curiosos, la situación cada vez se ponía más tensa, la mercader estaba a punto de desenfundar su puñal cuando logre posicionarme entre ambos. Con ojos llenos de sorpresa todos se quedaron mirándome y se extrañaron mucho más cuando casualmente pregunte si alguno de los dos vendía la refacción para mi deslizador. Los mercaderes se dispersaron junto con la multitud, y yo desaparecí entre el gentío.

Cuando pensé que estaba a punto de escabullirme una voz poco familiar susurro a mi espalda, aminore el paso para que me alcanzara y ahí estaba la chica… Tengo ya un tiempo viéndola mientras hago mis expediciones por la ciudad, siempre va con el rostro cubierto y se mantiene oculta en las sombras, pero hay algo en su mirada que me intriga, que me obliga a conversar con ella.

No sabía que tuvieras buen corazón…o un deslizador. – Me dijo mientras me alcanzaba.

Hay mucho que no conoces de mí.- Conteste con indiferencia, mientras le sonreía.

Entonces tengo tarea que hacer, siempre es un placer verte en la ciudad.- Dijo mientras se reía y se metía a una tienda. 

Seguí mi camino hasta las afueras del pueblo, monte mi deslizador y empecé a viajar por el desierto mientras comía una barra energética hasta que llegue al extraño restaurante de las montañas, me senté en la barra y la camarera me trajo lo de siempre, mientras conversaba con los comensales. Minutos más tarde llego mi informante, comente parte de lo que había descubierto en el laboratorio y el incidente de la ciudad, una vez que unías los puntos, parecía ser que las cosas cobraban sentido, le entregue una nota para sus superiores y se retiró, lo mismo hice yo después de pagar y ver como atardecía.

Por fin estoy de vuelta en casa, escribiendo estas notas que probablemente nadie leerá, pero que escribo porque me gustaría que quizá alguien un día recuerde mis hazañas, la luna ya ha salido y es hora de irme a dormir…aunque sea unas horas que mañana tengo mucho trabajo por hacer.

A decir verdad… no fue un día tan tranquilo, pero si fue interesante.


-F. El Renegado de Mormonia.



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